En la secundaria eramos 40 mujeres. Cuando digo 40 se me viene a la mente el ruido que había 7 am de la mañana y la pobre profesora estaba un rato largo para que todo se calme y la clase pueda empezar.  Después de varios años en un colegio donde no vivencie los mejores recuerdos en camaradería, amor y contacto genuino, llegar al Euskal en 1995 fue como una salvación.

 

Aun así, esa salvación externa no veía mi inseguridad interna. Venia de años sin saber quién era, de muchos momentos que no me encanta recordar, de tristeza de no “ser vista” y mucha vergüenza también por mostrarme como realmente era.

 

Entrar en un grupo de 40 mujeres, cuando venia de un colegio mixto fue fuerte. Y esa es la palabra, como si te tomaras un trago de Vodka de un saque. La verdad que no sentí las cosas que sentía antes, pero aun asi las personalidades eran fuertes, seguras, y sobre todo: era un grupo sumamente SEXY. Eran hermosas mujeres y eso a la vez me intimidaba.

 

No era todo rosa, había grises pero aun asi, me sentía mejor que en otro colegio.

 

Fueron 3 años donde comprobé el valor de la amistad, donde defini mi profesión futura, y donde me la pase haciendo carteles para todas las chicas porque decían que mi letra era linda. Por fin llegaba ese momento donde alguien me veía. ¿Pero yo me veía?

 

El mes pasado decidimos que después de 20 años de egresadas, era hora de juntarnos de nuevo y así lo hicimos. Llegamos casi 20 al encuentro en un bar, y el cotorrerio comenzó. Historias lindas, otras no tan lindas, y un murmuro de ansiedad de contarnos todo, fue un encuentro catártico, y sumamente expansivo al corazón. Muchas risas volaban en el aire esa noche.

 

Por un momento me puse a hablar y les conte que había sido “duro” estar entre un grupo de chicas tan seguras, tan lindas, tan todo. Que mi camino de autoaceptación había comenzado alrededor de los 27 y que recién a los 33 pude entender que era AMARME y VALORARME.

 

Un par de las que estaban ahí me pidieron que repita, no entendían nada. ME decían, “¿me estas jodiendo no?, ¿Esto es joda?! Me comentaban que se me veía super segura, con mucha personalidad y que si no me había mirado al espejo mientras estaba en el colegio? “¿¿¿Como no nos preguntaste que nos parecía NENA!!!!???” grito Laurita.

 

Quizá si hubiera realizado esa pregunta el proceso de amarme hubiera empezado antes, o no. No lo sé. Pero todas quedaron impresionadas con mi visión de mi misma de la época. No les cuadraba en su visión de mi ser.

 

Entonces pensaba, la autenticidad de uno mismo está ahí, a la vista de todos y pareciera ser que la única que va con los ojos tapados, es una. ¿Como podía ser que todas me decían que no podían creer que me sentía fea, insegura y diferente al resto?

 

Ellas podían ver mis dones, que yo con fuerza me resistía a aceptar.

 

Entonces si hoy por esas casualidades te encontras en un camino parecido al mío, mírate al espejo y hacé las preguntas correctas. ¿No tenes espejo?, busca quien te conozca realmente y diga en que sos buena, cual es La Luz que ella/el cree ver, buscar un mentor que te ayude, un coach que te guíe a encontrar tus propias respuestas, pero no te quedes sin respuestas.

Tus dones quieren ser encontrados, se mueren por salir al mundo a expresarse, y sobre todo, desean que VOS seas la que los VEA.

C.V