Este lunes decidí que después de trabajar muy temprano, destinaría el resto de mi mediodía para reunirme con una querida amiga y coach en mis momentos de mas dudas de mi misma. Ella empezó siendo mi “clienta” porque le realice la identidad gráfica de su proyecto, pero si me leen hace tiempo sabran que ella es la que me dijo esa hermosa frase “Las estrellas nacen de colapsar”… Loli, creadora de Blanc Coaching a quien altamente recomiendo para cualquiera que este en proceso de descubrir sus dones, o trabajar sus inquietudes existenciales.

En fin, retomando mi lunes me subi al tren como muchas de las veces que tengo que partir al centro, en búsqueda de ir leyendo mi libro del momento (me acompaña “Escuelas Creativas” de Ken Robinson por estos días) y de conectarme con el viaje en si mismo.

Llegue al centro a ese hermoso café. Un lugar que Loli había googleado para que tengamos un ambiente cálido, con un rico café y algo rico para comer. Nuestra mesa se lleno de Latte y unos ricos budines de zanahoria y nuez y así empezamos las 4 horas de charla. Desde los temas amorosos que nunca faltan en una charla de mujeres, prueba de zapatos en proceso de donación, regalos por mi cumple hasta deseos de un futuro profesional en equilibrio y balance. Nos pasamos nombres de libros, de personas y hasta de médicos. La reunión fue un “éxito” en términos de compartir sin medir, y de vulnerabilidad al extremo.

En un momento de la charla hablábamos de como veíamos a la gente en la calle, en el medio de transporte, en sus autos… pocos de ellos con sonrisas en sus caras y sin duda con un concepto de felicidad un tanto borrado de sus rutinas. Así que mi vuelta a casa fue un tanto pensativa, y observadora en búsqueda de alguna imagen de felicidad, de algún atisbo de contento, una semilla de hombre esperanzado, o un abrazo amoroso.

Que parecida a todos ellos era yo unos años atrás!

En la hora y diez minutos que pase en todo el camino a casa, me encontré con solo una sonrisa y era de un niño que estaba junto a mi en el apiñado tren. Tenia los moquitos secos en su nariz, la ropa muy sucia y jugaba con mis bolsas, les hablaba como si fueran personas y las usaba de guitarra al cantar tarareando una canción de quien sabe que grupo musical de algunos mayores. Esa creatividad tan bella y natural que tienen los chicos!

Creo que siempre hay semillas de una especie de felicidad recorriendo nuestro día, y seria ideal poder enfocarse en el contento que nos producen algunas de las pequeñas cosas que vivimos. Como me siento cuando me levanto, cuando me dan un abrazo, cuando finalmente reciba mi titulo tramitado!, cuando me mude a un hogar nuevo…

Parte de ese aprendizaje lo tome de Danielle Laporte en su libro The Desire Map

 

“SABER COMO TE QUERES SENTIR EN CADA MOMENTO DE TU VIDA

ES LA FORMA MAS POTENTE DE CLARIDAD QUE PODES TENER.

GENERAR ESOS SENTIMIENTOS ES LA FORMA MAS CREATIVA

DE VIVIR TU VIDA.” Danielle Laporte

 

La felicidad no tiene porque ser grande, y menos aun duradera.

Si podríamos ampliar el vocabulario de emociones que sentimos, seriamos mas conscientes del potencial que hay en cada momento.

Sentirte bien o mal no define un estado. Sentir felicidad, a veces viene de sentirse optimista, otras tantas de sentirte inspirado, confiado o respetado. Esperanzado puede ser un gran sinónimo de felicidad tambien.

Te invito a que indagues cuales son tus caminos alternativos de felicidad, y la bajes a emociones derivadas de esas palabras grandotas y casi inaccesibles. Que te preguntes y si podes decidas ir por ese café, esas 4 horas de charla que no son trabajo, que no dan dinero, pero te llenan el alma. Conversaciones con gente que quiere lo mejor para vos, y te lo hace saber con acciones, pero eso es otro post!

Otra vez, expandida de amor de tener gente así a mi lado, plena con mi café del lunes en recoleta, inspirada gracias al niño del tren.

Un miércoles realmente Poderoso para todos!

C.V