Suena mul mantra de Snatam Kaur, apagué todas las luces de casa y prendí dos velas. La luna en libra, después de un día súper activo me dejo demasiado conectada, y cuando digo demasiado, es demasiado. Bajar, necesitaba bajar.

 

¿Gimnasio?

No, necesitas otra cosa.

 

¿Música fuerte y bailar?

Más lento. Deseas otra cosa.

 

¿Leer un libro?

Más dulce. Más suave.

 

 

Amo hablar, y por un momento desee cerrarme en mi misma para acomodar mi centro. Nada sucedió fuera de lo normal, pero por un momento necesite paz, aunque tenía paz. Raro. Buscar que el afuera me refleje el interior. Calmar los ruidos, las interacciones con la tecnología, las voces.

 

Y de a poco, baje las escaleras de la conectividad.

Todo se fue haciendo calma, y en esa calma vino la claridad.

 

“Es el fluir que te lleva a conectar.

fluir en la incertidumbre,

en ese limbo en el que vamos todos.

 

Nadar en la calma de la nada,

sabiendo que es el todo,

todo lo que precisas.”

 

Esa voz que no escucho seguido, pero siempre está.

 

“Deseo sentir” es uno de mis pilares de la última luna nueva. Conectarme con aquellos sentimientos deseados. Snatam sigue recitando, ahora el Pauris of Jap Ji de 11 repeticiones.

 

Mi casa se nutre de un silencio fantasmal que me permite entrar en otra dimensión, y a la vez quedarme conectada a esta realidad, mediante la voz de esta hermosa mujer. Desconectada afuera, conectada adentro. Flotando en un vacio de la pura nada.

 

Todo fluye Caro, decía un amigo que hace mucho no veo.

Fluir en el limbo, el título de mi primer libro.

 

Todo me hace sentido.

 

Tomarme un tiempo para conectar con algo más grande, es lo más profundo que pude hacer por mi hoy.

Namaste.