Este viaje a Nueva York me toco un pedacito de mi Corazón enjaulado.

 

En 8 años me dedique a lograr, definir, reformar, reformular, evolucionar, conocer-me, amar-me-, y eso hizo que, sin darme cuenta con cada logro, vaya creando muros alrededor de mi corazón.

 

Que mejor que cerrarlo, para poder seguir logrando cosas y no pensar en eso que “falta”, en ese amor que me vulnerabiliza, en entregar a otro, una vez más, esa parte de mi misma que quedó en pausa.

 

No pensemos, hagamos. Todo era pensar, hacer, decir, cambiar, estrategizar. Eso me llevo lejos en mis objetivos que eran dedicarme a lo que me gusta, ser libre, seguir detectando pasiones, vivir más a tono con mi sentido de vida. Por estos últimos años puedo decir que logre muchas de las cosas que una vez soñé.

 

Pero aun así hoy, me estoy dando la posibilidad de aceptar que necesito bajar unos muros que con tiempo me dedique a construir. Deseo que esas paredes, se transformen en algodón y que una lluvia las haga bajar de a poco.

 

Nueva york me dio esa capacidad de transitar sensaciones que hace rato no me visitaban, de volver a sonreír ante otro, de darme cuenta cuanto necesito estar en el aquí y ahora para realmente SENTIR lo que está pasando.

Evadir no es la solución, me grita el 2018.

Sumergirte en lo profundo es la clave.

 

Pro – fun – do

Asi despacito, sin querer coordinar, ni marcar el tiempo del destino. Entender que mi parte más sabia, esa “mujer que corre con los lobos” me pide dejarme llevar, y eso para mí es territorio desconocido.

 

C.V