Hablaba con una amiga el otro día, y nos reíamos juntas. Una semana le toca a ella, la otra me toca a mi.

Como puede ser que la semana pasada estabas allá arriba y ahora no?

Nos reíamos y sacábamos conclusiones que siempre terminan en que la vida es así, un tanto fluctuante y otro poco manotazo de ahogado.

Cada día aprendo mas de este camino que se llama emprendedor, y por momentos siento que aun no le doy en la tecla.

Para las que me leen hace poco les cuento que el año pasado deje mi trabajo en relación de dependencia y me largue por mi cuenta. Independiente, freelancer llamalo como quieras. Por un lado diseñadora gráfica, por otro gestiono proyectos para empresas, y tambien doy clases. Todo eso a modo de vivir, y como hobby este Blog que me llena el alma. Un combo que parece re interesante pero por momentos cuesta porque no te permite tener foco, y empiezo así…

Y si me pongo una dietética natural ZEN que invite a meditar? Nah! Me mato en un local atendiendo de Lunes a Sábado.
Y si estudio Health Coaching y comienzo a tener clientes? Mmm puede ser, pero tengo ganas de hacer coaching?
Y si potencio mi parte capacitadora? Mmm me gusta, pero por donde empiezo?

Todas estas preguntas rondan en la cabeza de una mujer (y tambien en hombres porque no?) e invitan a un replanteo constante y muchas veces agotador.

Mi amiga al teléfono decía que consideraba que emprendedor era todo aquel que se levantaba a la mañana, y buscaba alternativas para crecer, para desafiarse, para encontrar como puede ser feliz, ganar plata, e impactar sobre los otros. Comentábamos un poco su definición de emprendedor y por momentos mi sensación de freelancer se iba y volvía la tranquilidad al corazón (porque claramente el freelancer vive para pagar las cosas, pero no es un empresario)

De todo se aprende y estar del lado del que se tiro en paracaídas y se encontró que en la mitad del vuelo, algo no andaba bien, es moneda corriente. Cada día conozco mas casos de gente que la pelea duro en el día a día por cumplir sus sueños, y otros que nos dicen que ellos no podrían tener una vida así, sin saber cuanto ganan a fin de mes, o sin tener todo “ampliamente calculado”.

Es un desafío enorme que hacemos los que elegimos este camino, pero el dolor de estar una empresa con horario fijo, es mas grande que el dolor de la incertidumbre.

La incertidumbre, ese sesgo cognitivo que nos nos deja disfrutar el presente. Un conocido psicólogo llamado Ramón Bayés apunta que existen 3 presentes:

  • Presente – Pasado: Estar en el presente pero dándole vueltas a las situaciones pasadas.
  • Presente – Futuro: Estar en el presente dándole vueltas a lo que va a suceder.
  • Presente – Presente: Estar aquí, ahora, en la situación presente, centrado en lo que podemos hacer.

Que bueno volver a recordarlo, y proponernos vivir en el presente – presente, aprendiendo del presente – pasado solo lo que necesitamos retomar, como si fuera un buen libro de una biblioteca, y utilizar el presente – futuro para delinear los deseos, creer en grande, y soñar un mundo mejor.

Te parece? vos como manejas tu incertidumbre?

Buen Miércoles.

CV.