Hace un tiempo escribí sobre cuánto me costaba tener foco en casa y como lo resolvía yéndome a un bar cercano, pidiéndome un buen café y concentrándome absolutamente. Me sigue pasando y no sé si son los eclipses o qué, pero el foco no llega.

 

Una de las cosas del lugar en el que vivo, es que la luz natural se reserva únicamente para mi balcón y mi pieza. Esto hace que mis 6 horas de trabajo potente siempre sean con luz que no es natural, con una vista linda de mis plantas pero no tanta luz.

 

En búsqueda de “entender”, mi palabra favorita, encontré en una página un paper que revelaba lo que quizá ya sabía. La incidencia de la luz eléctrica en los cuerpos incide en las hormonas, en nuestro ritmo natural, y sobre todo el humor. Con esta premisa, 7 am de la mañana, me dije que necesitaba cambiar, aunque sea por HOY mi lugar de trabajo en mi casa.

 

Moví mi cama, saque los caballetes de mi mesa del living, traslade la madera que recubre dichos caballetes y allá fui. Idealmente no es lo mejor trabajar desde la pieza, pero es donde escucho pajaritos, es donde puedo mirar el cielo, y esas cosas hace muchos años pude ver, que me encienden, me hacen más creativa, y sin duda, me mejoran el humor.

 

WE WORK es mi lugar-objetivo para trabajar cuando woman crezca, pero aun no es posible, entonces busquemos las posibilidades del right now, que es el único momento en el que tengo incidencia.

 

Yo sé que están todas las fotos de Instagram divinas, con los puestos de trabajo perfectos, organizados y con la última tech, pero a veces para los que emprendemos hace poco, no nos es tan fácil. Sin lugar a quejas, moví todo y así quedó mi puesto de trabajo para el día. Mirando el cielo, despojado, y sobre todo diferente.

 

Pero por otro lado tenemos “la realidad”, que es mi cama al lado, con peluche y todo.

 

La realidad es lo que quiero comunicar, y como el salir del estado en el que te encontrás, a veces resulta estar tan cerca cómo avanzar hasta la próxima habitación.

Cuando de sentirte diferente se trata, las herramientas pueden estar cerca, solo se necesita cambiar con actitud. En 8 horas mi oficina se desvanece, y vuelve a ser mi pieza.

 

Por hoy, me suma.

 

Y vos, ¿te animas a cambiar tus espacios para poder cambiar tu estado emocional? Te leo en donde quieras. Aca abajo, en Instagram, Facebook, o mail.

Abrazo, C.V.