Ya fui repetitiva con el hecho de que empecé a correr. Las que me leen y me siguen lo saben. Pero algo que surgió en el grupo cerrado del Creative Mentoring® y en algunos mensajes privados, y fue la necesidad de entender como había sido el proceso detrás de las carreras, los logros etc.

 

Así que hoy me dispongo a realizar un caminito, de principio a fin (o este punto donde me encuentro hoy -que no es un fin-) para que puedas entender, y quizá comentarme si te paso alguna vez parecido.

 

Correr fue mi objetivo, casi sin buscarlo, pero quiero escribir esto para poder ilustrar el punto de comparación con cualquier otra meta que puedas tener para realizar.:

 

  • Poder empezar actividad física

 

  • Decidir cambiar de carrera y anotarte en algo completamente nuevo.

 

  • Agarrar los petates y largarte a hacer norte en otra parte del mundo.

….

 

Toma el objetivo que sea, y fíjate si te sucede parecido.

 

 

COMIENZO LLENO DE DUDAS

 

Al comenzar a intentar correr, porque claramente era un intento, me paso que me llené de dudas antes de siquiera poner un pie y atarme las zapatillas. Cosas como “yo no soy buena corriendo”, “jamás pude aguantar”, “me ahogo enseguida” hacían POP-up en mi sistema racional.

 

Solo cuando decidí un domingo salir a correr, con simplemente una aplicación puesta, una playlist cualquiera y 28 grados de calor, fue que empecé a ver como las palabras empezaban a tomar forma.

 

La cabeza empezaba a repetirlas con fuerza, como diciéndome que por favor frene. Lo raro era que no solo no me faltaba el aire, sino que tampoco dejaba de tener piernas.  Aun así corrí 2K y mensajee a mi amiga Yani (la que me invito a tener esta hermosa meta de correr una carrera).

 

Me dijo, “Elonga un poco, y seguí corriendo”. Lo hice, y las palabras empezaban a tener un poco de letargo en mi cabeza. Llegue a 2K mas. O sea que al finalizar, no había palabras, solo un sentimiento claro de haber logrado algo que antes no podía: acallar los miedos repetitivos sin fundamento, con aire, y piernas.

 

 

 

La regla 40/60

 

 

Al 40% del total de la carrera, manda a uno de los “JEFES” a boicotearme. Usa diferentes maneras, hasta increíblemente a veces me pide que me vaya a tomar un café, o un licuado o ver una serie antes de estar haciendo el esfuerzo. Tomo cara de enojada, y me ofusco. (mis amigas que corrieron conmigo lo saben, es muy gracioso mi enojo)

 

Sorpresivamente, si no lo escucho y sigo, al 60% estoy totalmente renovada. Siento que puedo correr mucho más y hasta puedo hablar y sonreír. Quizá ahí cambio el aire, no lo sé, pero la regla del 40/60 se me mantiene.

 

Después de los 4K fue crecimiento semana tras semana. La regla 40/60 siempre presente, pero como aprendí a detectarlo, solo tenía que esperar que pase, sin trotar más rápido ni obligarme a no escucharla, tan solo con seguir.

 

Los 7K fueron dolorosos, no lo niego, pero, aun así, la mente seguía haciendo el mismo ejercicio. ¡Hasta cuando estaba en 7K me dije “Y podría seguir!!!”, feliz conmigo misma, pero pare.

 

Es una cosa maravillosa lo que te pasa al finalizar: en mi caso me siento la diosa del olimpo, me siento completa, cumplida, satisfecha y orgullosa. Todo al mismo tiempo con una cara radiante de felicidad. La sonrisa es una cuestión indescriptible en la cara del que finaliza.

 

El día de la carrera (SAN SILVESTRE del 31 de Diciembre de 2018), aun sin saber si podía correr bien ya que venía de un virus muy largo, decidí no llevar tiempos. (mi mente controladora me pide la APP de Nike prendida y hablándome en cada minuto). Le dije a Yani que llevara tiempos, y que supiera que 6.30 minutos por KM era maso menos lo que yo había corrido en ese último mes y medio. Yo puse regeton y variadito y largamos.

 

¡Que diferente es correr con un malón de 9999 personas más que vos! No se los puedo explicar. Aun sabiendo lo que sé, sobre la conexión y la inspiración a través de otros, vivirlo en primera persona te saca de todos los libros y te sumerge en tu interior.

 

LA GENTE TE LLEVA.

 

La gente que corre feliz, te hace feliz. La señora mayor que está haciendo el esfuerzo, te hace darte cuenta que vos también podes. El señor no vidente acompañado, te llena de emoción el alma.

 

Ibamos al KM6.5 y me note acompañada (cerebralmente jaja). Era raro porque el 40% ya había pasado, pero el recorrido se hacía un poco aburrido y quizá fue eso lo que llamo al Pop-up de nuevo.  Esta vez no me enoje, porque de hecho le había pedido a Yani que no me diga cuanto íbamos corriendo, pero aun asi el amigo no invitado, estaba queriendo aparecer.

 

Al km 7 Yani me informo que me iba a poner contenta cuando llegáramos, no sabía porque, pero intuía algo, no tanto. Habiamos mejorado el tiempo.el ultimo KM, fue el más doloroso, pero jamas pensé en parar.

 

Llegamos al final, y casi lloro de la emoción que tenía. No existía Pop-up, no existía enojo, y si llegaban todas esas hermosas sensaciones de satisfacción personal. Terminamos metiendo en 5.45 minutos el KM. Casi no lo creo.

 

Este relato lo hice para entender un poco que cuando nosotros vamos por un objetivo nuevo siempre existen pensamientos que nos van a querer limitar.

 

¿Cuál es la forma de encararlos? Siempre haciendo.

 

¿Y van a volver? ¡Claro que si! Son esos amigos que caen siempre sin ser invitados. Pero vos seguí haciendo.

 

Ahora quiero saber de vos, ¿tenes la regla del 40 -60?, amigos Pop-up que visitan sin ser invitados.

 

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Leo todo, como siempre.

C.