Corria un sábado a la noche y llegaba a casa dispuesta a comer sushi, leer mi librito y quizá consumirme dentro de una de las series de Netflix que me tienen atrapada.

 

Mi primer paso al entrar en casa es mirar mis plantas, cuidarlas, regalas y hablarles… y eso justamente es lo que empezó a hacer mamá hace unos años cuando falleció mi abuela, gran pero gran amante de las plantas. En fin, mi vecina Romi es nueva en la ¨vecindad¨, como le decimos internamente a la serie de 5 duplecitos donde vivimos, y ella es tan amante de las plantas como yo. Es la que me regaló la planta de Frutillas que degusté justamente ayer, y la que me cuido mis babies plantas cuando sali de vacas.

En pleno paso de plantas por nuestros balcones, comenzamos a hablar de la vida, de la homeopatía, de los hombres, de los sinsabores de los encuentros desafortunados o también afortunados.

Por dentro pensaba que esto de ver espejos de nosotros mismos en otros, es algo que pasa todo el tiempo pero no paramos un segundo a caer en cuenta de ello y seguimos nuestro camino.

Y ahí estaba yo, hablando sobre dejar relaciones que no van a ningún lado, y de como queremos conocer el ¨cómo¨ se van a solucionar las cosas, antes de ni siquiera intentar un tiempo de acciones para intentar solucionarlo.

 

Somos bichos raros eh! Queremos todo servido en bandeja. 

 

Paralelamente ese mismo sábado hablaba por la mañana con la homeópata y reíamos justamente por este mismo tema, diciendo como nos enfocamos en saber el cómo, y es justamente lo que el universo nos da fácilmente, solo si, sabemos hacer la pregunta correcta.

Y ahí estaba con Romi, casi 18 horas después hablando de lo mismo… que lindo todo! jaja

Muchas veces en los desafios que tenemos en nuestra vida diaria, es mas fácil regocijarse en el lodo de los porque… porqué me pasa a mi, porqué me pasa esto, porqué el no me quiere, … porque….????

 

Y no nos ponemos a preguntar para que me pasa esto?… es mas generativo, surgen mas respuestas, y nos hacen ver al mundo desde ojos no tan egoístas de yo yo yo…

El Universo, Dios, Alá, tus ancestros o en lo que vos creas, es tan perfecto… un relojero muy aceitado que con unos walkman (me lo imagino retro por eso) escuchando música Zen se ríe mientras te preguntas por los porqué, por los cómo… y sencillamente piensa ´Y si mejor se deja ir, empieza a  caminar, fluye un poco?´.

Si el ve que estas intentando de seguro se va a sacar los walkman, va a levantar las manos al cielo y va a decir, Yeah Baby! Inundando tu vida de comos y contestando todas tus dudas.

 

C.V