Agarre uno de los diarios viejos de mama mientras me secaba del chapuzón. Debo decir que con la edad me fui haciendo fan de leer La Nación los domingos. Es un ritual que me ayuda a estar informada y a la vez siempre me deriva en alguna tangente interesante: nuevos autores, estudios que confirman o desechan mis “teorías”, y más.

 

Este domingo no fue la excepción, y decido compartirlo.

 

Con el tiempo fui notando que el mundo cambiaba, y que como varias veces escribí, estábamos en un movimiento que comenzaba a priorizar talentos antes de títulos. Esto me llevo a debate en muchos de mis círculos sociales, y pese a tomar como válidas las opiniones diferentes, por adentro siempre sentí que tenía razón.

 

La nota se titulaba ¿POR QUE UN CEO ES EXITOSO?

Todavía no sé porque la empecé a leer, dado que los cargos no me interesan en absoluto, pero algo me atrajo y pude comprobar porque.

 

En ella el autor se preguntaba

 

¿Hay acaso comportamientos en el “número uno” que son más centrales que otros y que tiendan a ser más necesarios para el éxito? ¿Qué diferencia a los CEO efectivos de aquellos que no lo son? ¿Qué se necesita para convertirse en un CEO de “alta performance” con resultados y logros hoy? ¿Qué atributos específicos distinguen a los CEO de alto desempeño? 

Mi atención cobro especial interés cuando nombraron un estudio denominado Genome Project, situado entre uno de los estudios de liderazgo mas completo realizado hace 10 años, sobre una base de 17.000 ejecutivos. En el estudio se sorprenden al encontrar ciertas rupturas de esterotipos.

 

Lejos del CEO infalible, egresado de universidades top, los visionarios y predestinados a la cima por la asertividad de sus decisiones habían cometido errores importantes. El 45% había tenido tropiezos grandes que habían terminado en desvinculaciones o con grandes pérdidas para el negocio, confirmando “el fracaso como principio de triunfo“.”

 

Y continuaba sólo el 7% tenía educación en casas de excelencia académica y el 8% siquiera era graduado universitario.”

 

Me sonreía mientras recordaba las charlas con mi mentor hace 3 años sentados en un bar mientras el me comentaba de visiones de mercados nuevos, profesiones fusionadas, y entornos de trabajo diferentes por venir.

 

Lo que más me gusto de este estudio fueron que se hallaron 4 comportamientos específicos que marcarían la diferencia y necesitaban ser cultivados con persistencia para lograr el éxito, y si los extrapolo, creo que son 4 comportamientos que todo ser humano debería practicar para tener “éxito” en su vida y en lo que emprenda.

Textualmente la nota decía:

  1. Decidir con convicción y velocidad: una decisión rápida, ágil y con convicción, aun errada, es más destacable que ninguna decisión o una excelente a destiempo. El ser decisor conlleva más que el pretender que sea siempre buena. Paradójicamente, aquellos con buen manejo de la complejidad intelectual, en aras de la respuesta “perfecta” lentifican sus decisiones y atentan contra su propio éxito, boicoteándose a sí mismos y a sus equipos, por ser “cuellos de botella”. La cautela en demasía deja de ser virtuosa. El 94% de los directivos fracasa porque decidieron muy poco o a destiempo.
  2. Comprometer con el impacto: el estudio confirma que quienes logran está reorientación y compromiso de energías “360”, son 75% más exitosos en su puesto. Planificación no azarosa, disciplina de ejecución e inversión de tiempo de agenda en esas estrategias de influencia sopesan tanto como la calma bajo la presión que conllevan: dos tercios de la muestra dan alta valoración a esta cualidad.
  3. Adaptación proactiva: los CEO que tienen la capacidad de adaptación desarrollada, tienen 70% más posibilidades de éxito, y en ello, una clave parece estar en dedicar no menos del 50% de su atención en el largo plazo, no dejándose devorar por el corto y mediano. Esto los hace propensos a detectar tempranamente tendencias y tomarlas estratégicamente. Otro dato central de la investigación es que los CEO que consideraban los reveses como fracasos y no oportunidades para aprender tienen 50% menos de posibilidades de prosperar. Adversidades y contratiempos aceptados proactivamente confirman el temple.
  4. Entrega confiable: posiblemente la más destacada de las cuatro conductas esenciales del CEO. Se trata de ser predecible como indicador clave de confiabilidad. Quizá lo que alimenta la única cuota de estabilidad en las organizaciones de hoy y multiplica por 15 las probabilidades de éxito. Puntos de vista y expectativas realistas establecidas por adelantado se valorizan más que ficticias revoluciones. Y dentro de los sistemas de gestión que establecieron los hombres y mujeres “del vértice”, pondera primero el haberse rodeado de equipos fuertes. En el caso de los CEO “primerizos”, el 60% cometieron el error de no armar el equipo adecuado con suficiente rapidez.

 

 

Interesante ¿no?

Por eso sigo extrapolando y pienso en estos 4 pilares:

ACCION


/// A mis mentees siempre les digo que una cosa es DESEAR y otra es DESEAR Y ACCIONAR. ¡Si DESEO sin acción, no logro nada, así que ante todo poner acción en las cosas que uno quiere ¡es un must!

COMPROMISO


/// Cuando uno pone acción, debe comprometerse con las tareas, sino lo más probable es que a la mitad dejes todo sin hacer por los cambios que puedan aparecer. Ya sea ir al gimnasio para bajar de peso o entrenarte habitualmente, o desear convertirte en un experto en cierta área de estudio. Hacer un plan, crear una estrategia 360 para todo, es fundamental.

ADAPTACION


/// Sobrevivimos porque somos animales que se adaptan. Es necesario SURFEAR el CAMBIO. Si no sabes cómo hacerlo, llévate a experimentar cosas nuevas, a ir tras eso que hoy te da “miedito”, para poder romper barreras y llevarte más allá.

ENTREGA Y CONFIANZA


/// Siempre, ya seas un CEO o tu trabajo sea atender el teléfono todo el día, necesitas dar tu confianza a quienes están acompañándote. El armarse de equipos siempre es buen plan y por mi experiencia a veces los clientes terminan siendo el mejor aliado, si sabes cómo generarles confianza.

Bueno sé que no siempre escribo tan largo, pero lo merecía esta vez. SOY SIEMPRE DE CONCEPTOS CORTITOS Y AL PIE, pero necesite un poco de letras para contar en detalle esto. Espero que les sirva. Si te gustó este tipo de posteos, respóndeme que te leo.

C.V

 

Link a la nota de LA NACION

Link al CEO Genoma Project