Corría el año 2010 y estaba alquilando mi primer departamento. Una sensación hermosa y desafiante a la vez dado que a la par había renunciado a mi trabajo para una agencia chilena, y quedado como su proveedora de servicios de diseño. El departamento era hermoso, un piso 10 y casi a estrenar. Sus dueños lo habían comprado para probar vivir el departamento y vender su casa, pero se dieron cuenta que no podían acostumbrarse y decidieron alquilarlo y volver a la vida con pasto, perro y un poco de inseguridad ( jaja)
Recuerdo como si fuera hoy que cuando entré a la inmobiliaria, la chica que nos atendió parecía dormida, como en un estado -que con el tiempo entendería- era falta de alegría en su vida profesional. Pase los dos años que estuve en ese depto, yendo a pagarle el alquiler y hablando de sus deseos de irse de ahí hacia una vida mejor. Estaba cansada, gris, en un limbo como el mío unos años después. Yo todavía no sabia pero me esperaba fundirme con mi primera agencia de diseño y tener que volver a la vida gris que ella estaba teniendo.
Dos años después, con una cantidad de errores en la mochila, firme el contrato para alquilar por dos años más ese Depto. Ella me contó ese día que ya estaba planeando un trabajo diferente. Evidentemente nuestras charlas estaban causando efecto. Me sentí feliz por ella.
Yo tambien había tomado la decisión de cambiar mi auto (si, me gustan todos los cambios juntos señoras y señores). No sabia que una semana después de eso, me iba a terminar de fundir, me iba a separar de mi pareja (una vez mas) y debía volver a la casa de mamá.
Pasaron varios años y hoy miércoles 31 de Julio del 2019 corte mi día yendo a un bar a escribir. Suelo hacer eso porque me corren mejor las ideas con una tostada de palta y un cortado.
En el camino pase por la puerta de esa inmobiliaria. Hacía años no pasaba caminando… y ahí estaba ella. La chica con mirada perdida, triste, y en el mismo lugar que hace años atrás.
Levante la mano, sonreí y sonrió. Se me estrujo el alma por dentro. Mi mente hablaba a gritos «porque?, no era que te ibas a ir? en qué quedaron los planes de cambiar de rubro?, tus sueños de trabajar en capital?»…
Dentro mio sé que todos tenemos la fuerza necesaria para levantarnos, para cambiar de vidas grises y en puntos medios, solo que no siempre nos hacemos espacio para decretar que lo merecemos. Créeme que después de casi 5 años de dar clase y trabajar con mujeres, LO SE.
Te pido por favor: si tu vida sabe a rancio, si tus días son todos iguales y te aburren mucho, HACE ALGO. No digo que te vaya a salir bien, a mi ese cambio de vida me mando de vuelta a varios años de relación de dependencia pero con un aprendizaje enorme sobre manejo de dinero, aprendizaje sobre como manejar clientes, y hasta me regalo el fundirme en propósito como nunca lo había sentido.
Pero si no me hubiera lanzado, no me hubiera fundido, no hubiera terminado en una pieza de mama (y muchas ganas de volver a recuperar la libertad), y no hubiera aprendido a levantarme -unavezmas-.
Si hoy te sentís algo así:
  • Incluí una rutina semanal que te llene de energía
  • Busca quien te acompañe en el camino de transito de esas emociones difíciles, un Coach especializada en esos estados te puede ayudar.
  • Lee libros que te ayuden a aprender técnicas para lograr lo que quieres.
  • Busca algún curso que te parezca interesante, aunque sea para aprender a hacer Muffins con dulce de leche.
  • Inspirate en alguna TED, busca ejemplos de gente que ya logro lo que quería.

Pero no te dejes gris, perdida. Todos tenemos dones para compartir en el mundo. Merecemos una historia de vida digna de ser contada. Merecemos tener causas que nos muevan el alma.

Todos.
Vos tambien.
Contame debajo,
¿conoces a alguien así?
¿te paso estar gris en un momento de tu vida?
Te leo.
Con amor,
C.